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El IPC subyacente de EE. UU. subió un 0,3% y superó el 0,2% del consenso, una lectura que muestra una inflación de fondo más firme de lo previsto. La reacción se trasladó a la renta fija, con el Bund alemán a 10 años al alza en 12 puntos básicos. Ese movimiento implica un ajuste de las rentabilidades exigidas por el mercado y un encarecimiento del descuento aplicado a los flujos futuros. En la práctica, la subida de los tipos largos suele tener más impacto sobre los activos de mayor duración, porque su valoración depende más de esos flujos a más largo plazo.